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  • Alexa Castillo Nájera Zaliv

Un poco de Epicuro Y EL EQUILIBRIO

¡Qué Vulvaridad! existen tantas formas de comprender las corrientes filosóficas, mucho dependerá de quien lo esté analizando, digiriendo e interpretando. Te comparto lo que a mí me significó este filosofo griego que se atrevió a pensar diferente...


Epicuro fue un brillante, entusiasta y osado filósofo griego, quien se nutrió de sus contemporáneos y se atrevió a cuestionar su entorno y los conocimientos asentados, proponiendo una manera de vivir la vida en gozo y en equilibrio.


“El límite máximo de la intensidad del gozo, es la supresión de todo dolor.”
Epicuro

Su primera impresión del mundo y de las cosas se la debió al platonismo, en su natal Samos, donde sus primeros cuestionamientos en la física empezaron a palpitar, su hálito intelectual cuajó en Teos, donde se convirtió para siempre al mensaje evangélico democriteo, que daba cuenta del todo por la teoría del átomo, en Lámpsaco, puerto franco de comercio de ideas, atractivo para un espíritu libre de mente como él.


Llegó a Atenas, capital entonces de la filosofía (ciencia especulativa) en el año 306 a.C. mismo lugar donde murió en el 270 a.C. (35 años diversificado entre la cátedra y el Huerto o Jardín)

“A tantas calamidades fue capaz la religión de llevar a los hombres”
Lucrecio, 1, 101

El poder tiránico de los sentimientos religiosos, donde el individuo entretenía su tiempo en las ocupaciones políticas cotidianas, y daba satisfacción a sus preocupaciones religiosas, dado que ambas facetas, política y religión, operaban al unísono. Lo hizo replantear su postura.


Escepticismo: Pirrón. Dudan de la percepción. Cuestiona la moral y la lógica. Doctrina que exige dudar de toda la información que no sea bien apoyada por la evidencia. Filosofía que "no afirma nada", es decir, que se quedan en reflexión sin pronunciarse ni aceptando ni negando. Adaptarse a cualquier cultura era un antídoto contra la preocupación.


Cinismo: Antístenes fue su fundador y Diógenes de Sinope su representante más significativo. Rechazaban la teoría platónica de las ideas, es decir, para los cínicos sólo existe lo que puede ser percibido por los sentidos. Buscaba la virtud, la auto-suficiencia y la independencia moral, en la liberación o rechazo del deseo, y mostraba que se debía de ser indiferente a los bienes de la fortuna (económica). La resignación debía ser valorada.


Estoicismo: Zenón de Citios. La rendición del hombre hacia la ordenación cósmica. Causa y efecto (logos) no podemos controlar lo que pasa a nuestro alrededor, pero si podemos controlar nuestras reacciones. Conocimiento práctico, temperancia, justicia y coraje. Es la filosofía encausada a la virtud, la tolerancia y el auto-control. Alguien que se mantiene calmado sobre presión es a quien se le denomina estoico.


Estos sistemas enseñaban que este mundo no tiene independencia propia, sino que está a merced de la voluntad de los dioses. Estos sistemas aseguraban que los dioses o potencias, deciden el destino de la tierra y por ende, de la humanidad.

Aristóteles con el “demiurgo”, representa la figura intelectual volcado de lleno a la más pura investigación científica. Tratando de estudiar los problemas humanos, buscando así entender. Platón, con su “móvil inmóvil”, esencialmente con vocación de apóstol, que con sus enseñanzas y mensaje, busca a su manera salvar a una humanidad agonizante, pretendiendo curarla con su doctrina.


Así estaban las cosas cuando llegó Epicuro, quien diagnosticó los males (unos coyunturales y otros permanentes) y puso toda su sabiduría en encontrar una solución definitiva y eterna. Epicuro fue el primero que osó enfrentarse a los motivos y causa de la postración de los hombres, inquirió sus causas, interpretó los hechos y alcanzó la victoria, convirtiendo con ello a los hombres, en dioses.


La filosofía de Epicuro se diferencia de la Platón y Aristóteles por mostrar un sentido global y una formulación sistemática y coherente más logrados y mejor definida. Su obra da respuesta a las inquietudes materiales y morales del hombre, orientado a las necesidades humanas y no como ellos, a la satisfacción de la curiosidad. Su sistema responde a la constatación de que el hombre es desgraciado, sin embargo, el fin natural de este, es la felicidad que se cumple en la plena satisfacción o gozo.


De las dos causas de infelicidad, la representa con el mal inherente a la política y la resuelve y anula ignorándola, no participando en ella, sustituyéndola por la reflexión y convivencia entre amigos.

"El que tiene paz mental no se molesta ni a sí mismo, ni al otro"
Epicuro

La verdadera causa de la desdicha es más profunda, es esencialmente el temor a los dioses y a los astros divinizados, el terror a la muerte, la inquietud por el futuro después de la vida, lo que impide la realización natural del hombre en la felicidad y el gozo.


Epicuro debe a Demócrito y a Leucipo la teoría general de átomo y la particular relativa a la conformación del Universo a base de dos elementos: los cuerpos y el vacío. La primera, nos ilustra sobre la esencia del alma, de los dioses y de los cuerpos celestes. A su vez, debe a Leucipo los criterios de conocimiento basados en la sensación, tomando de él, la existencia de mundos infinitos. Epicuro entiende a los sentimientos como una modalidad particular de las sensaciones. De Anaxágoras, toma la teoría de la eternidad de la materia, el proceso de génesis y fin de los cuerpos. Apropiándose de este conocimiento, formula brillantemente un sistema rigurosamente coherente.

La muerte no toca la vida, por lo que mientras vivimos, la muerte nos es extraña, y cuando la muerte es, nosotros no somos...

El conocimiento debe librarnos de los motivos ancestrales de inquietud y también enseñarnos a reunir toda conducta que lleve en sí génesis de turbación. Epicuro aconseja el desinterés por la política, dado que conlleva a una vida de cuidados, contrarios a la quietud y gozo.


La satisfacción de los deseos es cosa buena, porque elimina la razón de la inquietud, pero a veces es mejor no acceder a su impulso si esa satisfacción, es fuente de otras perturbaciones superiores a la producida por su insatisfacción. Pero aún siendo bueno todo gozo, no debe rendirse el hombre a la tentación de aquellos gozos que, una vez satisfechos, engendran dolor.


La elección del gozo no queda a merced del instinto, sino de la reflexión prudente, encargada de la misión de juzgar la trascendencia y alcance del gozo en cuestión. Epicuro aconseja la frugalidad y vida sencilla en plena coherencia. Fiel a su teoría, excluye los gozos que causan placer momentáneo, pero preocupaciones a largo plazo, e incluye entre los gozos apetecibles aquellos dolores momentáneos que son motivos de satisfacción a la larga.


La justicia es un bien óptimo para lograr la felicidad por el gozo en virtud de que la justicia (pacto de no agresión mutua) proporciona el fundamento del gozo constituido por la imperdurabilidad y seguridad. Pues bien, tras haber sido lograda la seguridad, frente a las fuerzas trascendentales, la más difícil de conseguir, gracias a la eliminación del temor a los malévolos dioses, del horror a la incertidumbre posterior a la muerte y a la propia muerte, resta substraer al hombre de las inquietudes coyunturales que los propios hombres se causan mutuamente.


Por lo mismo es más apreciada por Epicuro la otra vía de acceso a la paz y seguridad, la vía de la amistad. Amistad que en él y los suyos no se reduce a cumplir la exigencia de no causar daño, sino a provocar en el otro seguridad, lo que hace de ella un principio sumamente positivo.


A mi parecer Epicuro dejó las bases de la felicidad basada en el equilibrio. Si a mí me encanta comer pastel, me tendré que comer una rebanada y disfrutarla, si abuso del pastel y me sirvo una segunda o tercera rebanada, el gozo desaparecerá, pues me sentiré empachada y el dolor nublara el gozo que sentí. Si me remito a comer una sola rebanada, el gozo perdurará en mi mente y en mi cuerpo.


El abuso de todo lo que me genera placer, me llevará al displacer. Así, si requieres apoyo a encontrar el equilibrio, contáctame podemos agendar una cita y filosofar sobre la vida y el impacto de las decisiones.
Desde el amor, Alexa Castillo Nájera Zaliv

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